sostenibilidad

Tenemos dos noticias: una mala y una buena

La mala noticia:

Ecológicamente hablando, estamos en un punto de inflexión de no retorno; esto quiere decir, que o actuamos ahora desde el sector en el cual somos productivos, o nos exponemos a ver en un futuro muy cercano (AHORA) cómo el río Ganges agoniza o cómo especies imperiosas como el rinoceronte blanco o incluso las jirafas, desaparecen impunemente hasta su extinción.

Normalmente los ecosistemas cambian sin intervención humana: la desaparición inminente de los dinosaurios, los ciclos solares y la variabilidad del clima, sucedieron y suceden por sí solas sin ningún tipo de mediación. No obstante, sí que es verdad que la mano del hombre en conjunción con las variaciones climáticas, parecen acelerar algunas de estas fluctuaciones a través de la destrucción apremiante de hábitats naturales de especies en vía de extinción, la caza indiscriminada de las mismas y las pésimas praxis industriales a gran escala que producen una enorme fractura medioambiental siendo irremediable a largo plazo.

"La industria textil es la segunda consumidora y contaminadora de agua: fabricar un solo par de jeans conlleva gastar alrededor de 3.400 litros de agua."

A sabiendas de lo anterior, el sector de la moda no resulta ser ajeno al incremento de la huella carbónica en el planeta, dada su gran actividad que impacta a la industria global: casi un 2,8% del Producto Interno Bruto del capital económico de España, proviene de esta labor empresarial y, en la práctica, casi un 80% de las decisiones de gestiones textiles más sostenibles son tomadas en la fase de diseño. Lo que quiere decir, que en muchas ocasiones las empresas más económicamente poderosas en la industria de la moda , prefieren tomar decisiones efímeras donde prevalece el valor de vender más a un menor precio, sin considerar los costes humanos de manufactura y medioambientales que esto pueda suponer.

Aproximadamente el 50% de las 60 millones de personas que trabajan en la industria, no llegan al salario mínimo legal vigente en países en vía de desarrollo. A ese 50% de personas, además, se les restan garantías de salud y se les suman elevadas tasas de explotación infantil.

La buena noticia:

Slow life. Slow food. ¿Pero adónde ha ido el slow fashion?

La moda rápida o fast fashion, se está engullendo gran parte de los recursos naturales disponibles en la Tierra para todos (incluyendo la fauna y la flora). Somos más de los que la Tierra puede soportar y menos de los que se aventuran a minimizar su huella ecológica en el medio ambiente.

Actualmente el reto de la moda consiste en crear un sistema comprometido que consiga a través de la producción y las materias primas un modelo sostenible, sin olvidar el propósito artístico, poético y magnético de la moda. Y es que resulta, que dentro de todas las industrias, la de la moda es la segunda que más contamina en el mundo.

En Waissö sabemos cuán importante es tomar las riendas del sector al cual le debemos tanta gratitud y, es por ello que como marca, colaboramos con el medio ambiente, gestando el siguiente manifiesto regido por el impulso y la responsabilidad de hacer de nuestro planeta, un nido mejor:

Recuerda, gran parte del peso de la responsabilidad medioambiental, recae sobre las decisión de ti como consumidora, sobre dónde comprar tus prendas y bajo qué condiciones hacerlo. 

¡Piensa de manera global, actúa de manera local!